Archive for marzo 14th, 2011

Libros: EL ÚLTIMO CUADERNO


2011
03.14

EL ÚLTIMO CUADERNO

José Saramago

Alfaguara

Poco cabe decir de una de las grandes plumas de la literatura universal, José Saramago es y será alguien imborrable dentro de la novela y ensayo, capaz de influir y atraer a un público de lo más diverso que ha visto en el la magia de la ironía, de la verdad y de la sencillez contada con exquisitez única.

EL ÚLTIMO CUADERNO es como bien indica su título el último regalo de dicho escritor, una recopilación que nos deja conocer en pequeños textos la faceta más personal de Saramago, recogiendo los textos escritos en su blog de mazo de 2009 a junio de 2010.

Dicho trabajo es la despedida de un mago de la escritura, encontrando en el mismo un prólogo de Umberto Eco, junto a la traducción de Pilar del Río. El libro nos muestra la personalidad de Saramago en su máximo esplendor, reflexiones íntimas, comentarios sobre política, opiniones o simples comentarios se recogen en un pequeño libro que como siempre en su caso se muestra sincero y ante todo atractivo para el lector.

Sencillamente sencillo, EL ÚLTIMO CUADERNO es el último adiós de un grande que de un modo inconsciente abre su corazón en escritos personales de internet que ahora conocemos juntos para seguir pensando.

Unai Luna

Teatro: Crónica de PAGAGNINI


2011
03.14

PAGAGNINI

Yllana/Ara Malikian

Teatro Häagen-Dazs Calderón, Madrid

Comienzo a pensar que todo lo que hace Yllana acaba siendo éxito asegurado, diversos premios por obras les avalan pero es sin duda el público quien les acaba dando la razón cada vez que estrenan una nueva obra.

Irónicos, mordaces, divertidos como el que más, originales y siempre sorprendentes aún con sello propio, la compañía ha conseguido aunar en cartel diversas obras con calidad sobrada para atraer un público diverso, que cada vez cuenta con mayores cosas que contar en torno a sus espectáculos.

El último en llegar a la capital es PAGAGNINI una sorprendente revisión de temas históricos de la música clásica interpretados por un cuarteto de cuerda dirigido por el gran talento del violín Ara Malikian. Junto a él, otros tres grandes violinistas que ante la seriedad que siempre presenta ver una representación de la música clásica, rompen moldes para idear una serie de momentos realmente divertidos con el toque Yllana siempre presente.

Así es como el Teatro Häagen-Dazs se viste de gala en un escenario en el que pronto saltan al escenario cuatro alocados músicos invitando desde el primer minuto a la risa, que pronto se convertirá en carcajada gracias al talento innato a la hora de tocar pero también de interpretar  o reinterpretar a su modo piezas clave de grandes maestros como Mozart, Pachelbel, Chopin o Boccherini entre otros.

Diversos instrumentos pero ante todo saltos, virtuosismo a las órdenes de la broma más absurda pero inteligente, tres músicos al mano de un director Malikian, quien con su gracia innata y apoyado por sus pelos alocados invitan a que disfrutemos como nunca lo habíamos hecho, rompiendo la seriedad de este estilo para disfrazar de circo musical las tablas del teatro.

Si tenemos en cuenta que además nos encontramos en un teatro clásico junto a la inicial propuesta la gracia aumenta el doble, siempre poblada de gags típicos de la compañía madrileña, quien a base del gesto y obviando la palabra sabe hacer reír como pocos pueden llegar a hacer. Música de auténtico lujo, escenografía sencilla porque no necesitan más, saltos, cambios musicales y de guión inesperados son las grandes bazas del desconcierto creado por estos magos del humor, tumbando la solemnidad de un acto tan serio con permiso de todos.

A ello debemos sumar por supuesto la interacción con el público, muy alta en todo momento algo por lo que Yllana siempre apuesta en sus funciones, en este caso invitando a dos participantes para formar sexteto, chico y chica de la cual se “enamorará” uno de los violinistas, dando juego al canto y a disparatar más un acto tan divertido como exquisito. Gracia solemne altamente recomendada. Y cuidado con sentarse en el pasillo…

Miguel Rivera